Cuando hace unos meses hablábamos aquí de que Francia y Alemania empezaban a sustituir sus puestos de trabajo basados en Windows y Office 365 por alternativas de software libre, muchos lo interpretaban como un gesto simbólico, casi anecdótico. La noticia que nos llega estos días desde China confirma que la tendencia va mucho más en serio de lo que parecía: la soberanía tecnológica ha dejado de ser un debate ideológico para convertirse en una cuestión de seguridad nacional y empresarial.
China adelanta el adiós a Windows 10: ¿qué ha pasado?
Según recoge ElHacker.NET, el gobierno chino ha decidido adelantar la sustitución de Windows 10 en varios organismos públicos: el calendario previsto para febrero de 2027 se ha movido a finales de este mismo 2026. En su lugar, los equipos pasarán a distribuciones Linux desarrolladas en el propio país, como KylinOS, openKylin o UnionTech OS (UOS), mientras Huawei sigue puliendo HarmonyOS para escritorio como alternativa a medio plazo.
Europa ya iba por delante: Francia y Alemania marcan el camino
No es casualidad que esto ocurra justo después de que, como contábamos en nuestro artículo sobre Francia y su apuesta por el software libre, países como Francia (con la migración de 2,5 millones de equipos públicos a Linux) o Alemania (con su propio «Deutschland-Stack» y el precedente de Schleswig-Holstein) hayan decidido dar el paso. Dinamarca o Italia siguen ritmos parecidos. El patrón es cada vez más claro: gobiernos con sensibilidades políticas muy distintas están llegando a la misma conclusión.
Por qué depender de EEUU es un riesgo, no solo una cuestión ideológica
La conclusión es sencilla, aunque incómoda para quien lleva años vendiéndonos la comodidad del «todo en la nube de siempre»: depender de un puñado de empresas estadounidenses para la infraestructura crítica de un país —o de una empresa— es delegar también la seguridad, la continuidad del servicio y, en última instancia, parte de la soberanía. Hoy esas empresas son proveedores fiables; mañana pueden convertirse en objetivo de un ciberataque a gran escala, en pieza de un conflicto comercial, o simplemente en la excusa de un bloqueo político que deje sin licencias, sin actualizaciones o sin soporte a miles de administraciones y empresas de un día para otro.
La lección para España y para cualquier empresa
En Sinologic llevamos años insistiendo en lo mismo desde el terreno de la telefonía y las comunicaciones: cuanto más controlamos nuestra propia infraestructura (con Asterisk, Kamailio, Linux o cualquier otra pieza de software libre) menos dependemos de decisiones que se toman fuera de nuestras manos. Lo que hasta hace poco parecía una cuestión ideológica o de ahorro de costes se está revelando como pura gestión de riesgos.
¿Es esto el principio del fin del monopolio de Microsoft en las administraciones públicas, o seguirá siendo una tendencia minoritaria limitada a unos pocos países valientes? Nosotros tenemos nuestra opinión, pero nos interesa mucho más la vuestra: ¿creéis que España debería tomar nota de lo que están haciendo Francia, Alemania y ahora China? Os leemos en los comentarios.
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