Tan importante es un buen teléfono como un buen auricular

En la telefonía tradicional, ya sea analógica o digital, para poder hablar hace falta de dos teléfonos y algo que proporcione la señalización necesaria para ponerlos en contacto (generalmente una central, PBX o como quieras llamarla) que es quien ofrece la «inteligencia» de la red de telefonía (recibe los números, gestiona las transferencias, los desvíos, selecciona a quién llamar, etc.)
En cambio, en la VoIP quien tiene la «inteligencia» de la red, son los propios endpoints (teléfonos, softphones, …) El teléfono VoIP trae de serie todo lo necesario para contactar con otros teléfonos y poder realizar la comunicación sin más que conocer la dirección IP del endpoint con el que queremos hablar. Esto significa que no es necesaria ninguna «central» que nos provea de señalización. Además, los propios teléfonos incluyen todo lo necesario para poder realizar transferencias, desvíos, seleccionar el mejor códec a utilizar, y un gran número de otras cosas típicas de los teléfonos. (cuando hablo de teléfonos me refiero también a softphone).

Por distintas razones, bien porque no conocemos la IP de las personas con las que queremos hablar y preferimos delegar esa información en una central como Asterisk o FreeSwitch, se utilizan centrales y a veces se le da muchísima más importancia a la central que a los teléfonos, quedando relegado a una decisión basada en «mientras funcione» o «más o menos bonito» cuando realmente lo importante en una comunicación VoIP depende generalmente de ellos.

Hay muchas personas que no entienden por qué un teléfono IP cuesta 100€, 150€ o 200€, cuando un teléfono analógico apenas cuesta 20€, y la razón es porque un teléfono IP realmente es un sistema completo (un ordenador) con su procesador, su memoria, su tarjeta de red, su monitor (la pantalla) , su teclado, y todo lo necesario para hacer llamadas, transferencias, monitorizar los teléfonos de otros usuarios, y un larguísimo etcétera, mientras que un teléfono analógico no deja de ser un aparato que convierte señales eléctricas en audio y viceversa y que depende de una central que es quien le envía esas señales.

Por esa razón en una instalación tradicional, la central suele ser el 95% del presupuesto y los teléfonos 20€ o 30€, mientras que en una instalación VoIP la central suele ser el 20% (no deja de ser un ordenador con un software) y los teléfonos son algo más caros (120€ de media) lo que realmente suele ser el 80%. Esto por supuesto depende de cientos de factores, por lo que no siempre es así, pero nos hace una idea de por qué esa diferencia de costes.

Si en lugar de teléfonos IP de 120€ de media, preferimos ahorrar y utilizar softphones, lo peor que podemos hacer es comprar auriculares baratos de 20€ ya que la calidad de sonido y la durabilidad desciende a una velocidad de vértigo. Si bien unos buenos auriculares no bajan de 80€, lo habitual es que cuesten entre 110€ y 120€ que, unido al precio del softphone que incluye todo lo necesario para poder trabajar en condiciones (transferencia, monitorización, desvíos, presencia, etc.) al final viene a salir por lo mismo que un teléfono IP.

Hay quien opta por unos auriculares baratos, y eso incide no únicamente en el tiempo que va a aguantar antes de romperse, si no también en la calidad de audio y en cómo duelen al cabo de un par de horas con ellos puestos. Así que al final, uno no sabe si escoger mejor auriculares+softphone o bien por teléfonos IP.

¿Qué prefieres: auriculares+softphone o teléfono IP?

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