Soy consciente que hoy día la aplicación reina de la mensajería es, sin duda Whatsapp, más de 1.500 millones de usuarios activos a fecha de Febrero de 2019 es una cifra más que considerable como para considerarla la triunfadora dentro de la larga lista de aplicaciones de mensajería instantánea frente a otros como Telegram que, pese a tener mejores características, únicamente cuenta con 200 millones de usuarios activos.

La mensajería instantánea ha tenido una evolución bastante interesante, siempre presente en nuestras vidas desde el antiguo chat de las BBS o algo posterior, el IRC, hasta nuestros días no hemos cambiado únicamente la plataforma (antes utilizábamos el ordenador y ahora lo hacemos desde el móvil) si no que también lo que enviamos (antes se enviaban emoticonos ;-) y ahora emojis 😉, notas de voz e incluso notas de vídeo mientras andamos por la calle -con su posterior tortazo contra la farola de turno-), la mensajería instantánea no únicamente evoluciona, también se expande y crece por cada empresa que ofrece un servicio diferenciador y de interés para los usuarios.

Por desgracia, nuestra mente es simple y acomodada a lo conocido, por lo que rechaza lo desconocido aunque sea mejor: Mantenemos el fax pese a que TODOS sabemos que la mejor forma de enviar un documento es por email. Seguimos manteniendo el email como canal oficial de comunicaciones en la empresa, pese a que hace más de 10 años que la mensajería instantánea demostró ser una forma mucho más eficiente de comunicación. Y dentro de la mensajería instantánea distinguimos entre una aplicación u otra en función de las personas con las que queremos hablar. En el mejor de los casos, tenemos a la familia y amigos a golpe de Whatsapp, a los compañeros de trabajo a golpe de Slack/Mattermost, a los clientes a golpe de Skype, y a los colegas frikis a golpe de Telegram.

No obstante, ya no hay más sitio para más aplicaciones de mensajería, si alguien quiere comunicarse a través de una nueva aplicación, directamente lo redirigimos a uno de los 3 o 4 grupos anteriores para que nos escriba por ahí.

La mensajería movil nació gracias a los SMS, la avaricia de los operadores de telefonía que cobraban 0.25€ por cada mensaje enviado, unido a la incertidumbre de cuándo llegaría el mensaje (encima que me lo cobran, llega tarde) hizo que aplicaciones como Whatsapp (mensajes gratuitos, ilimitados y de entrega inmediata además de con confirmación de lectura) hizo que este nuevo tipo de mensajería entrara en nuestras vidas más rápidamente que la luz en una casa.

Ahora, el 90% de los smartphones de España tienen instalado Whatsapp y aunque los SMS siguen funcionando y han mejorado su funcionamiento para ofrecer velocidad y confirmación de entrega, el hecho de que se puedan enviar mensajes sin límite de tamaño y de forma gratuita, además de poder enviar notas de voz, gráficos, fotos, animaciones, etc. mantiene a Whatsapp 15 años por delante de cualquier característica que pueda ofrecer el SMS.

Entonces aparecen los operadores y empiezan a hablar de un sistema de mensajería, un estándar, con las ventajas que ofrece Whatsapp pero sin depender de una única empresa como Facebook. Un sistema que utilizaría el propio servicio del operador de telefonía (en lugar de una única empresa) y con el que poder enviar el mismo tipo de mensaje que Whatsapp (ubicaciones, fotos, animaciones, vídeo, etc.): RCS (Rich Communication Services).

La idea es buena… utilizar un estándar y que todas las empresas puedan desarrollar sus aplicaciones basándose en ellas para poder integrarse entre sí, comunicarse entre sí, pertenecer a la misma «red» de usuarios y que esta no tenga un dueño como Facebook lo es de todos los usuarios de WhatsApp. Por desgracia, la práctica no lo es tanto, y la prueba es que llevamos casi 8 años de desarrollo, integraciones, formalidades y aún no tenemos una alternativa evidente que pueda plantarle cara a WhatsApp.

Además, dicho RCS parte de una idea equivocada de mercado: las empresas crean protocolos propietarios para obligar a los usuarios a elegir, no únicamente aplicación, si no red de usuarios con los que conectarse. Por esta misma razón Google mató el XMPP de Gmail y Hangout y sacó un protocolo propietario, Apple sacó una versión propietaria de SIP para sacar su Facetime y su iMessage y todos los demás, igual.

Todos quieren su cuota de usuarios (que ahora mismo tiene Facebook -entre Facebook Message y Whatsapp prácticamente el 95% de los usuarios que utilizan mensajería instantánea utilizan estos dos sistemas). Y hay muchos, muchos perdedores en esta guerra:

¿Quién quiere tarta?

Por un lado las telecos, que tras el declive de los SMS aún no saben cómo conseguir que los usuarios vuelvan a utilizar sus sistemas para el envío de mensajes.

Las tecnológicas que, a excepción de Facebook, tienen una cuota mínima y que podría considerarse residual:

  • Apple con su propio ecosistema de usuarios, aunque nadie que no tenga un iPhone o un Mac utilizará Facetime o Messages, por lo que su público está limitado e infrautilizado.
  • Google con su sin fin de herramientas de mensajerías que casi perdimos la cuenta y que no termina de convencer a todos. GTalk, Hangout, Duo, Mensajes, Allo, etc.
  • Microsoft, que tras triunfar con su Messenger, empezó casi de cero con Skype y terminó con 300 millones de usuarios en enero de 2019.
  • Amazon aún no ha dicho nada, pero hace sus pinitos dentro del sistema Alexa, por lo que posiblemente tengamos algo que ver dentro de poco.

Qué comience la guerra!

Ahora parece que la guerra ha empezado, y todos quieren su trozo de cuota de usuarios, pero para arrebatarle los usuarios a WhatsApp hace falta ofrecer varias cosas:

  • Interoperabilidad : Capacidad para poder enviar mensajes a otros usuarios aunque estos utilicen otra aplicación diferente a la tuya.
  • Rich Media : Capacidad para poder enviar, no únicamente texto, si no enlaces, fotos, emojis, vídeos, audio, hablar en grupo, llamadas en grupo, videos en grupo, envío de archivos y de forma segura para evitar que terceros puedan interceptar las comunicaciones y leer lo que enviamos tal y como obliga Europa.
  • Inmediatez : Necesario el tiempo real, el enviar y saber que el otro usuario lo ha recibido en menos de 2 segundos como mucho. Poder saber si el usuario ha leído nuestro mensaje y cuando lo hizo.
  • Precio : Gratis, sin límite de tamaño ni número de mensajes.

El liderazgo de Whatsapp solo se tambalearía en el caso en que todas las demás alternativas jugasen juntos a la guerra manteniendo las normas básicas (Interoperabilidad, Rich Media, Inmediatez y Precio). Sin esto, difícilmente un usuario que tiene a todos sus contactos a golpe de Whatsapp, dejará de usarlo para usar cualquier otra cosa.

¿Qué hace falta para esto?

Hace falta que todos los interesados se pongan de acuerdo en estas normas: Google, Apple, Microsoft, Telcos de España, de Francia, de EEUU, de Argentina, de México, de …. y empiecen a ofrecer aplicaciones que se conecten a un servidor (el que queramos… como si de un DNS se tratase) y ellos nos pongan en contacto, no sólo con nuestros contactos, si no con cualquier otro usuario de cualquier otra aplicación.

Personalmente, esto lo veo francamente difícil, por lo que, salvo que Facebook haga algo que los usuarios no perdonen (y visto cómo funcionan, es difícil que haga algo peor que lo ha hecho), nos queda mucho Whatsapp por delante, pero el mercado es muy suculento, por lo que quién sabe.

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